Introducción a la temática tipográfica

En la actualidad resulta sumamente difícil, estando en un contexto urbano, no tener un contacto directo y persistente con las tipografías. Ellas nos acompañan sin que tomemos conciencia de ello, en casi todo momento. Son parte integrante e inherente de la vida de cada uno. Ellas están junto a nosotros más de lo que creemos, día a día, desde el momento mismo en que nos despertamos.

07:00 horas: Suena un timbre y mis ojos ven una serie de números heptasegmentarios que indican desde el despertador, en cuyo frente se lee: “Dream Machine”, que es hora de levantarse.

Lavo mis dientes con un cepillo que posee inscripto en su mango su logotipo en tipografía bold itálica. Utilizo “Crema Dental con Flúor, Triple acción, menta original” que “Ayuda a proteger contra los gérmenes con cada cepillada” y me aplico desodorante “Deo Body Spray” que por supuesto “no daña la capa de ozono”.

Coloco en mi muñeca el reloj “Water resistent Quartz” que indica la hora con números modernos, sin serif, en bol italic.

Aprieto “on”, para encender mi “ipod docking multimedia audio micro system”.

Hojeo mi “Agenda”. Visualizo los días: “Lunes, Martes, Miércoles, Jueves, Viernes, Sábado, Domingo”. Letras, números y palabras me indican lo qué deberé afrontar en el transcurso del día.

Preparo el mate “recuerdo de Entre Ríos” con “Yerba Mate elaborada con palo”. Desde la tapa del termo las palabras “Open / Close” me indican si el pico está en condiciones para cebar mi primer mate.

Leo los titulares del diario. Cuerpos grandes, en negrita. Me detengo en el copete de algunas notas y en los epígrafes de ciertas fotos.

Enciendo mi “Wind notebook”, “Computers, Intel inside Pentium M” y escribo estas palabras…

En el transcurso de esta rápida descripción, de un breve y apacible momento de la vida, sin dudas, una infinidad de letras y palabras han pasado frente a mis ojos sin siquiera prestarles atención. Es que nuestra convivencia con las tipografías es de tal cotidianeidad, que en la mayoría de los casos no nos damos cuenta que estamos conviviendo con un número inmensamente grande de ellas.

Como ejercicio, simplemente es necesario echar un vistazo a nuestro alrededor y observar todos los números, letras, siglas y palabras que aparecen rondando nuestra humanidad. De esa manera tomaremos conciencia de la enormidad de elementos tipográficos que tenemos presentes en nuestras vidas.

Pues entonces… al trabajar con un elemento casi omnipresente, tan ricamente expresivo y comunicativo, como es la tipografía, debemos tomar conciencia que desde la disciplina del diseño es posible modificar y, porqué no, mejorar de alguna manera nuestro entorno.

Es factible por lo tanto, aunque sea en forma muy modesta, intervenir sobre el contexto que nos identifica, sobre el contexto que nos da sentido de pertenencia y nos permite vislumbrar un futuro mejor.

Sería un acto de soberbia, sin dudas, pensar que nuestro destino como seres humanos depende del diseño y la tipografía. Pero como diseñadores no podemos dejar de dar respuestas y soluciones coherentes a la problemática de la relación del hombre con el hombre, del hombre con su medio ambiente y del hombre con su hábitat cultural.

D.C.V. Eduardo Pepe

http://www.eduardopepe.com

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